Lazo guarda la historia de cada clienta, te ordena la agenda y le escribe por WhatsApp a la que ya le toca volver. Lo configuras tú, en una tarde, sin consultores.
Plan gratis · sin tarjeta · empieza desde la plantilla de Citas
Todas las que se han sentado en tu silla.
Nada de esto te quita tiempo del que ya no tienes. Es el mismo día, con las cosas anotadas donde no se pierden.
Filtras la agenda a hoy. Seis citas, quién atiende a quién, y la que canceló anoche. Ya sabes cómo viene el día.
Abres su ficha: la fórmula de la última vez, que es alérgica a la PPD y que se atiende con Sofía. Nadie tuvo que preguntárselo otra vez.
Chen no llegó. Lo marcas como falta y ahí queda. La próxima vez que pase, no vas a depender de acordarte.
Sofía deja una nota en la ficha de Sam: quedó medio tono más claro y le gustó. La siguiente que la atienda ya lo sabe.
A las clientas que llevan ocho semanas sin aparecer les llega un WhatsApp tuyo. Algunas contestan. Algunas agendan.
La fórmula, las alergias, con quién se atiende, qué se hizo la última vez y cómo quedó. Que deje de vivir en tu cabeza y en las notas de tu celular.
Cada cita sabe de qué servicio es, cuánto dura, cuánto cuesta, quién la atiende y en qué quedó. Lo demás es filtrar.
No se quejaron ni se fueron con la competencia: se les pasó. Lazo arma sola la lista de a quiénes ya les toca y les escribe por WhatsApp, con tus palabras y desde tu número.
El recordatorio sale solo, sin que nadie se acuerde de mandarlo. Menos plantones y menos huecos que descubres a las diez de la mañana.
Ocho semanas desde su último color y el mensaje de retoque sale solo. Sin lista que mantener ni recordatorio pegado en el espejo.
Un martes flojo, un tratamiento nuevo, una promo de temporada: eliges a quiénes y lo mandas por WhatsApp o por correo.
Un paso que vale la pena saber desde ahora: los WhatsApp salen por tu propia cuenta de WhatsApp Business, así que la conectas una vez y de ahí en adelante los mensajes van desde tu número. El correo sale desde tu dominio igual.
Lazo es una base de datos que armas tú. Esto es lo que un salón normalmente termina usando.
Los campos y los servicios los pones tú, así que el mismo Lazo se acomoda a negocios muy distintos.
Sin cuota de instalación, sin consultor y sin tres semanas de implementación.
No. Empiezas desde la plantilla de Citas y le cambias lo que no te acomode: quitas campos, agregas los tuyos, les cambias el nombre. Si hoy llevas todo en una hoja de cálculo, la subes y sigues desde ahí, sin volver a capturar nada.
No, y mejor decirlo claro: las citas viven en una tabla, no en una vista semanal con bloques de colores. Lo que ganas a cambio es poder filtrarla — hoy, una estilista, un servicio, todas las faltas del mes — y guardar esas vistas para abrirlas de un clic.
Una cuenta de WhatsApp Business tuya. La conectas una vez desde Lazo y a partir de ahí los mensajes salen desde tu número, con tu nombre. No es un número genérico ni un chatbot.
En Professional no: el precio va por salón, no por persona, así que metes a estilistas, recepción y a quien administre sin que suba la cuenta. Con el plan gratis ojo, porque alcanza para dos usuarios — tú y una invitación —; si en el salón son más, ese es justo el motivo para pasar a Professional.
Tú decides. Los permisos se ponen por tabla y por persona: puedes dejar que lea las fichas pero no que las borre, o que ni siquiera le aparezcan los precios. Lo que no le des, no existe en su pantalla.
Exportas todo cuando se te dé la gana. Tus clientas y tu historial son tuyos. Si cancelas Professional, la cuenta regresa al plan gratis y tus datos siguen ahí, completos.
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